
Los colectores solares térmicos transforman la radiación solar en energía calorífica.
Están formados por una cubierta de cristal de alta transmitancia, que deja pasar la radiación solar de onda corta, y que al mismo tiempo refleja hacia el interior la radiación infrarroja de onda larga, provocando en su interior un efecto invernadero.
En su interior están provistos de un absorbedor formado por un conjunto de tubos y placas de cobre recubiertos de una pintura selectiva que absorbe la radiación solar y la emite muy poco, debidamente soldados entre si, que reciben, absorben y transportan la energía calorífica que la radiación solar les aporta, a un acumulador por medio de un equipo de control y bombeo que hace circular un liquido caloportador, generalmente agua más algún anticongelante no tóxico.
Este tipo de colectores se usan normalmente para producir agua caliente sanitaria (A.C.S.) o calefacción con suelo radiante, tienen un elevado rendimiento trabajando con temperaturas de acumulación de 35 a 40 ºC y pueden calentar el agua de acumulación hasta 70 a 90 ºC con un rendimiento más bajo.

Están formados por un conjunto de tubos paralelos de doble cristal en los que se ha producido el vacío, y en cuyo interior hay un circuito de tubo de cobre. En este circula un fluido que gracias a la energía aportada por la radiación solar cambia de estado, se evapora absorbiendo energía calorífica y luego se condensa entregando la energía calorífica que transporta.
En este proceso se transfiere el calor a una conexión especial que lo transmite a un líquido caloportador, y este lo transporta a un acumulador por medio de un equipo de control y bombeo. Este tipo de colectores acostumbran a utilizarse más en procesos industriales que requieren temperaturas más elevadas de acumulación ya que pueden trabajar con temperaturas de hasta 120 ºC.

Uno puede pensar erróneamente que los montajes solares son fáciles y que cualquier persona puede estar cualificada para llevarlos a cabo.
Bien pues esto no es así, los montajes solares deben estar hechos por personal cualificado con experiencia o como mínimo una buena base teórica ya que sino aparecerán un sinfín de contratiempos que reducirán el rendimiento del montaje, y llevaran al cliente o usuario final a pensar que no funcionan.
Deben estar bien dimensionados, respecto al consumo y respecto a la acumulación necesaria, bien orientados respecto al sol, y los paneles deben tener una inclinación y orientación correcta, o sea en el hemisferio norte deben orientarse al sur, y en el hemisferio sur orientarse al norte geográfico.