
Construir una pared radiante consiste en crear una gran área dentro de la casa o vivienda, que se convertirá en un radiador. O sea se extienden una serie de tubos sobre una base especial de soporte, de forma que cubrirán la superficie de la pared de la casa o vivienda que queremos convertir en un radiador, todos los tubos se unen en unos colectores montados dentro de una pequeña caja empotrada.

Foto cortesía de Calor Local s.l.
La temperatura de circulación del agua de los tubos de la pared radiante son las mismas que las del suelo radiante, entre 25 ºC y 40 ºC hecho que proporciona un alto rendimiento si se combina con una calefacción de placas solares térmicas o de una calefacción geotérmica.
Las paredes radiantes además de irradiar calor también actúan por convección, de forma se puede transmitir al ambiente calor o frío con efectividad, un bajo consumo y con un salto térmico de pocos grados.

Foto cortesía de Calor Local s.l.
En casos especiales también se pueden montar techos radiantes ya que existen unas placas que incluyen en su interior los tubos de fábrica, uniéndolas entre si se consigue tanta superficie como haga falta, siendo su uso adecuado para climatización.